Monitorización de Space Debris

 

¿Que es el «Space Debris»?

Es la denominación anglosajona que se le da a la Basura Espacial.

 

¿Porqué realizar una monitorización de seguimiento?

Sobre nuestras cabezas, a distancias que varían entre los 400 y los 36.000 kilómetros de altura, hay más de 1 millón de objetos orbitando alrededor de nuestro planeta.

 

Algunos de estos objetos son partes de cohetes utilizados para poner en órbita a satélites artificiales, o lanzar sondas robóticas más allá de la Luna.

 

3a fase de cohete Saturno V de la mision Apolo 16, detectado en 2008 en una orbita de transferencia entre la Tierra y la Luna. Fuente: Universe Today.

 

Otros, son satélites, o trozos de estos que ya se han quedado sin combustible, o sus baterías dejaron de ser útiles y se han quedado simplemente en la órbita, desactivados.

 

Satélite de comunicaciones ya obsoleto que ha quedado en su orbita permanentemente. Fuente: Spaceflight101

 

Y como curiosidad, los mas llamativos son las terceras fases de cohetes lanzadores que han logrado escapar de la acción gravitatoria de la Tierra, pero no la del Sol, y se mantienen como vagabundos en nuestra órbita, los cuales, a veces a causa de su inercia orbital se encuentran de nuevo con nuestro mundo tras décadas de girar inertemente alrededor de nuestra estrella.

Es importante tener a todos estos objetos en constante monitorización y seguimiento a causa de que pueden ser peligrosos, no solo para las futuras misiones espaciales, ya sean tripuladas o automaticas, sino tambien por si caen grandes trozos o toda una segunda fase a la atmósfera y llega a alcanzar alguna zona poblada del planeta, ya que algunos de ellos tienen una masa superior a las 18 toneladas.

Restos de una cofia aerodinámica que cayó al mar tras el lanzamiento de un satélite artificial. Fuente: The weather channel.

 

Depósito de combustible de cohete Delta 2 que regreso a la Tierra y cayo a 240 kilómetros de la capital de Riyadh (Arabia Saudí), su peso tras la recuperación era de 70 kilogramos. Fuente: Australasian Science Magazine.