El descenso de brillo de Betelgeuse (Alfa Orionis)

Desde el pasado mes de octubre, la estrella principal de la constelación de Orión, ha mostrado un importante descenso en la intensidad de su brillo.

 

Representación artística de la estrella Betelgeuse. Fuente: www.misistemasolar.com

 

Ya se sabía que esta estrella súper gigante roja, de tipo espectral M-1, estaba muy próxima al final de su vida, ya que en las estrellas de combustión de Hidrógeno de Secuencia Principal (al igual que nuestro Sol) el color rojo es indicador de que está agotando sus reservas de gas hidrógeno, y está comenzando a fusionar Helio, la estrella termina por colapsarse sobre sí misma, a causa de que la energía generada en el núcleo, que mantenía el equilibrio entre materia y gravedad se debilita, y ésta comienza a generar sobre la superficie de su núcleo materiales pesados (Hierro, Carbono, Uranio, etc…).

 

Fotografía del cielo de invierno, con Orión como protagonista, tomada a inicios de 2020.

 

Actualmente, la luz que nos llega de Betelgeuse se encontraría en este estadio de la evolución estelar, pero debemos recordar que este astro se encuentra a 642 años luz de la Tierra, por tanto, esta reducción drástica de emisión energética se produjo hace 642 años; o mejor dicho, se produjo cuando se observó y dató por primera vez el paso del cometa Halley (1378).

 

Nótese el acusado descenso de intensidad de brillo de Betelgeuse, desde una imagen tomada en 2016, comparada con otra de inicios de 2020.

 

Ahora solo queda esperar la llegada del brillo (en el caso de que se hubiera producido ya…) de la explosión Supernova de la estrella, el cual sería el gran espectáculo de nuestra generación, su brillo y tamaño radial se equipararía al de la luna llena, y duraría teóricamente varios días, llegando incluso a verse durante el día.

 

Comparativa de la Supernova SN1987a, antes y después de la explosión. Fuente: www.maas.museum

 

Algunas personas se preguntan si la explosión de esta gran estrella (1.232 millones de kilómetros de diámetro, 887 veces más grande que nuestro Sol), podría suponer algún daño para la vida en la Tierra, y afortunadamente no, el límite se seguridad que se ha calculado tras la explosión de una estrella super masiva es de 50 años luz de radio. Estando Betelgeuse a 642 años luz de nosotros, la radiación emitida no supondría ningún efecto negativo para nuestro mundo, únicamente un hermoso espectáculo que brillará más que toda la Vía Láctea, y del cual, se generan nuevos soles, sistemas solares… y los elementos básicos que hacen posible la vida.