Aclimatación térmica del telescopio

 

¿No os ha pasado que cuando sacáis el telescopio (o prismáticos) para observar el cielo de invierno, y miráis por el ocular, veis la imagen borrosa?

La Luna vista a través de un telescopio refractor de baja potencia no aclimatado. Fuente: www.bbc.co.uk

 

Esto sucede, sobre todo en los equipos de tubo cerrado “refractores, catadióptricos y prismáticos”, porque el aire que hay dentro de ellos es más caliente que el del exterior, y la poca humedad que pueda contener, se condensa en las lentes que se enfrían más rápidamente, creando una fina capa de agua que no nos permite disfrutar al 100% de nuestro equipo.

 

Telescopio refractor Celestron, con el tubo completamente helado por la fría atmósfera invernal. Fuente: www.drtelescopio.blogspot.com

 

Esto lo podemos solucionar fácilmente, dejando el telescopio (o prismáticos) expuesto al frío de la noche durante unos 10-15 minutos antes de usarlo, así la temperatura interior descenderá hasta asemejarse a la exterior, y la humedad no creará condensación en las lentes. De este modo, cuando observemos el firmamento lo podremos hacer sin imágenes borrosas.
Este efecto térmico, también nos puede ocurrir en verano.
Ya estemos en nuestro hogar o en nuestro vehículo, si tenemos el aire acondicionado conectado con el termostato a una temperatura muy inferior a la exterior, cuando saquemos el telescopio al exterior, el aire interior del tubo estará mucho más frío que el del ambiente que le rodea, y la humedad atmosférica creará una capa sobre las lentes exteriores.
Cuando esto pase, realizaremos el mismo procedimiento que en invierno; antes de apuntar al cielo con nuestro equipo, dejaremos que se aclimate a la temperatura estival durante 10-15 minutos.
Algunos modelos utilizan un sistema automatizado de auto-aclimatado para los espejos primarios. Este sistema evita que dichos espejos se contraigan o se dilaten a causa de los cambios de temperatura, creando aberraciones y «comas» en la imagen.
Sistema de aclimatado automático instalado en el porta oculares de un telescopio catadióptrico. Fuente: www.astrosurf.com